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Entre magia, aviones y Sonidos del Universo...
La noche desbordaba de ansiedad y esa emoción indescriptible, que sólo se siente cuando se está frente a algo grande. Fernando Ruiz Diaz, el líder de Catupecu Machu lo había vaticinado certeramente, antes del cuarto y último tema de su breve show al decir"¿Ustedes son concientes de lo que van a ver?" Un dj contrarestó el rock de la banda argentina con un set electrónico que dejó a la gente con el alma predispuesta a lo que se venía. A las 21:30 exactas, se apagaron las luces y en la pantalla del escenario, una de las 3 dispuestas para el show, apareció en lo alto una esfera con dos letras rojas de original tipografía que giraban alrededor de la misma: D M. El estremecimiento se sintió y los presentes lo exteriorizaron con un "uuhhh" al unísono. La espera había llegado a su fin. Con la puntualidad que hizo famosa a Inglaterra en todo el mundo, éstos hijos suyos irrumpieron en el escenario para abrir fuego con "In chains" para delirio de las mas de 30.000 almas que se congregaron en el Club Ciudad de Buenos Aires. Minutos después, las 3 pantallas se teñian de rojo fulgurante (para sentenciar ¡error!) en "Wrong" el segundo tema, con el que el trio británico se apoderó de allí en mas del público, para manejarlo a su antojo hasta la finalización del show a los 120 minutos de su inicio. Un cuervo haría vuelos razantes de un lado a otro de las pantallas, hasta posarse sobre un poste y acompañar con su mirada y actitud desafiante los acordes de "Walking in my shoes", donde Dave Gahan invitó a "Buenos Aires" a cantar, aunque en realidad, ya no hacía falta. Una sucesión de hits no permitirían que ningún presente y menos un fan de la banda, se sintiera ni por un segundo fuera de ése universo de sonidos e imágenes, que con la exactitud de un reloj suizo se sincronizaban en escena, entre los tapes preparados para acompañar algunas canciones y las imágenes en vivo, editadas en simultáneo para envidia de cualquier director de televisión. "It's no good" voló la cabeza de los fans pero "Precious" (de la placa "Playing the angel") pudo mas, con una conmovedora carta en las pantallas de "celestiales connotaciones" para quienes se tomaron el tiempo de leerla mientras la banda la tocaba en el escenario. Los aviones surcaban el cielo incansablemente, iniciando el descenso al vecino Aeroparque, dándole un marco espacio- temporal a la música de Depeche Mode, que en éste contexto, ya era mas que techno, pop con pinceladas de rock. Martin Gore se lució en su solos de guitarra, los coros y en los lentos, dónde su cálida voz, se ganaría toda la atención en joyitas como "Jezebel" "Home" y la hermosa "Somebody", un poema al deseo mas puro de quién busca incnsablemente a ese ser especial que aún no llega. La interpretación de ésta última fué capaz de vidriar algunos ojos masculinos de recia apariencia, y dejar claro que la mayoría de los presentes, no sólo sabía de memoria las letras, sino que además, entendía inglés a la perfección. Dave Gahan ratificó, por si a a alguien le quedaban dudas, que es todo un showman, poseedor de un carísma indiscutible, capaz de llevar a la platea femenina al paroxismo mismo, con movimientos sensuales y un manejo de escenario, realmente envidiables y lo que es mas importante, sin perder la atención y la aprobación masculina. Con un notable perfil bajo, Andrew Fletcher, sumó en silencio su sapiencia técnica e instrumental sin la cuál la banda no sería tal. Momento glorioso fué para muchos "Question of time" que desató unos de los primeros pogos entre los fans gratamente sorprendidos. Los primeros acordes de "Enjoy the silence" mientras en las pantallas los tres integrantes vestidos de astronautas, intercambiaban posiciones frente a la cámara, fueron mas que suficientes para demostrar cuán presentes estan aún los 90 . No faltó quien, luciendo una corona y una capa (tal como lo hizo Gahan en el famoso video del tema), coreó el tema sientiéndose al menos por un segundo "uno mas" de la banda. El set final con clásicos como "Never let me down", "Stripped" fueron el "in crescendo" para el remate final, sin que antes el ruido de la taza de auto rodando y cayendo al pavimento, diera paso a "Behind the wheel" de la genial placa "Music for the masses". El tiro de gracia lo dieron con "Personal Jesus" de impecable factura técnica e interpretativa. Un avión surcó el cielo por enésima vez. La luz del escenario se apagó definitivamnte y algunos, tuvimos la sensación de que Depeche Mode lo había abordado mágicamente. Al fin de cuentas, en una noche como esa, no era tan descabellado pensarlo, si era magia pura lo que se respiraba en el aire de la noche porteña, a éstas alturas, inundada de "Sonidos del universo"...
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Dante Billone (19-10-09)