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Rock + Baladas + Nostalgia + Talento = PORCHETTO
La gente cenaba opíparamente en las mesas. El lugar desbordaba distinción y en un rápido paneo por las mesas, la diversidad de edades era por demás elocuente. Había espectativa en la noche del jueves y de a ratos, las miradas se dirigían hacia la escalera del fondo, la que conducen al vip, donde el artista esperaba pacientemente por ese momento tan mágico como lo es abrir un show. De repente, las luces se apagaron, y en la pantalla apareció la imagen del escenario vacío. Duró poco. Casi inmediatamente, el hombre de estatura mediana, y de pelo largo, ataviado en unos jeans y luciendo una camisa negra subió al escenario de Beckett’s , con una amplia sonrisa y saludando al público. Raúl Porchetto ha vuelto a Tucumán y en cierta forma, hasta parece que nunca se fué desde aquella última actuación en la provincia hace un par de años. Se lo vé feliz, cómodo y la gente que lo aplaude lo convence mas aún de que va a tocar en el lugar “adecuado”. Se sienta en el teclado y comienza a cantar “Tan grande es tu amor”. Dos mesas mas allá, 4 mujeres cierran los ojos y tararean la canción, que las transporta más de dos décadas atrás a su secundaria y a algún amor que no fué. Después se calza la viola y se presenta. “Voy a hacer canciones nuevas y esas que siempre me piden…” Después, homenajea a una maestra rural que conoció, en una canción conmovedora. Allí invita al escenario a su hijo Daniel a los teclados y al guitarrista Javier Torrecillas y van con el primer retrohit de la noche “La llama de tu amor”. “Voy a cantarles una canción que la presenté por primera vez justo aquí en Tucumán, tal vez alguien se acuerde” dice. “Que hay que decir, que ocultar, todo es simple cuando un hombre ama a una mujer…” coreó la gente para seguir con uno de sus últimos temas editados, “Centavos de amor”. “Desde que el mundo es mundo” arrancó más de lágrima y una reflexión a los presentes…” En éste manicomio abierto, cuándo se acabará el sueño bélico, es como el tango, que el mundo fue y será…” La noche avanzó y llegaron “Por honor y gloria” el magnífico “Cómo un ángel” para lucimiento de Porchetto y Torrecillas en los solos. "Cuando compuse ésta canción recuerdo que lo llamé a León Gieco para presentársela y de paso, invitarlo a grabarla conmigo. Era un momento coyunturalmente importante en la Argentina y en cierta forma 25 años después curiosamente lo sigue siendo…” “Che pibe, vení votá” cantado con mucha nostalgia por todos los presentes, desnudó al igual que hace un cuarto de siglo, que hay cosas que no cambiaron para los argentinos y hasta se escuchó a algún joven de veinte que lo veía por primera vez decir: “Chau loco. Igual que ahora". "Para guerra o elecciones, pibe no nos abandones…” Llegarían así “Algo de paz” en una versión un poco mas arriba que la original, pero igualmente festejada y cantada por todos. “Los cisnes no cantan cundo mueren” (conmovedora como siempre) y una remozada “Reina Madre” que mas allá de la belleza musical, tiene un bagaje extra desde lo emocional por lo que fue y és Malvinas para cada argento. “Cuando uno se siente tan bien como aquí, no se quiere ir, pero bueno vamos cerrando el show…que les gustaría escuchar?" Llovieron los pedidos cruzados aunque ganó lejos “Bailando en la vereda” y así fue… Con el público “bien arriba” Porchetto presentó la banda y se despidió. Volvió para el bis con un par de temas mas , para cerrar con ”la llama de tu amor” nuevamente entre palmas, coros y rostros felices. Después recibió a los fans en el Vip, se sacó fotos y firmó cds. Lejos de la pose de superstar, accesible, bonachón y carismático, Raúl Porchetto parece no dimensionar que es un pilar de rock nacional y que en Tucumán, eso está más que presente.
Dante Billone (06-11-09)